La británica Emma Raducanu se ha visto obligada a retirarse de Wimbledon después de que los exámenes médicos confirmaran una fractura por estrés en la parte inferior de su pierna derecha, poniendo fin a sus esperanzas de disputar el Grand Slam de casa.
La tenista de 23 años, cabeza de serie número 30 del torneo, tenía previsto enfrentarse a la croata Antonia Ruzic en la primera ronda este lunes. Sin embargo, nuevas evaluaciones médicas revelaron que la lesión que venía controlando había empeorado, impidiéndole competir.
Raducanu explicó que hizo todo lo posible por llegar en condiciones al inicio del torneo, pero finalmente aceptó la recomendación de los médicos después de que la última resonancia confirmara la gravedad de la lesión.
"He hecho todo lo posible para estar lista para el inicio del torneo, pero tras la última prueba realizada esta noche, la molestia que estaba controlando se ha convertido en una fractura por estrés", declaró.
La campeona del Abierto de Estados Unidos 2021 añadió que los médicos le recomendaron dejar de competir para evitar que la lesión se agravara.
La retirada supone un duro golpe para los aficionados británicos, que esperaban que Raducanu volviera a protagonizar una destacada actuación en casa tras mostrar un nivel prometedor durante el inicio de la temporada sobre hierba.
Las preocupaciones por su estado físico habían aumentado en las últimas semanas. Raducanu no disputaba un partido oficial desde que terminó como subcampeona del torneo del Queen's Club el pasado 14 de junio, tras perder la final ante la croata Donna Vekic.
La lesión en la parte inferior de la pierna apareció al final de la temporada de tierra batida y se agravó durante su exigente participación en Queen's, donde disputó cinco encuentros tras regresar de un prolongado periodo sin competir.
Las señales del problema físico fueron cada vez más evidentes en los días previos a Wimbledon. La tenista fue vista la semana pasada utilizando una bota protectora, se perdió los entrenamientos del jueves y el viernes, y además tuvo que acortar una sesión de práctica el sábado, lo que incrementó las dudas sobre su participación.
A pesar de ello, Raducanu mantenía el optimismo. El domingo completó una breve sesión de entrenamiento y aseguró que tanto ella como su equipo médico estaban haciendo todo lo posible para prepararla de cara a la primera ronda.
La británica explicó que el objetivo era controlar la lesión mediante tratamiento y explorar todas las alternativas para mantenerse en condiciones de competir. Sin embargo, el diagnóstico de la fractura por estrés terminó descartando definitivamente su presencia en el torneo.
Este nuevo contratiempo prolonga una etapa complicada marcada por continuos problemas físicos. A comienzos de esta temporada permaneció varias semanas alejada de las pistas debido a una enfermedad viral, sumando un nuevo obstáculo a la larga lista de lesiones que han frenado su progresión desde su histórica conquista del Abierto de Estados Unidos en 2021, cuando levantó el título tras acceder al cuadro principal desde la fase previa.
La baja de Raducanu deja a Wimbledon sin la tenista británica mejor situada en el ranking y retrasa una vez más su intento de recuperar continuidad tras un inicio de temporada condicionado por las lesiones.
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