Emma Raducanu volvió a la competición en Estrasburgo, pero sufrió una ajustada derrota en primera ronda ante Diane Parry, en un regreso complicado tras más de dos meses fuera del circuito WTA. La número uno británica había estado ausente debido a una enfermedad vírica y disputó así su primer partido desde marzo.
Regresando con una invitación (wildcard) en el torneo WTA 500, Raducanu mostró buenas sensaciones al inicio, pero terminó cayendo por 6-4, 7-6 (7-4) en un partido muy disputado que superó las dos horas de duración. La derrota llega pocos días antes de Roland Garros, reduciendo su preparación en tierra batida.
La británica comenzó con fuerza, logrando un break temprano en el primer set con un juego agresivo desde el fondo de la pista y golpes sólidos. Sin embargo, los errores no forzados y las dobles faltas empezaron a afectar su ritmo, permitiendo a Parry reaccionar y tomar el control en momentos clave.
El segundo set fue aún más competitivo, con Raducanu salvando varias bolas de break y forzando el tie-break tras un intercambio intenso de roturas de servicio. A pesar de su resistencia, Parry mantuvo la calma para cerrar el encuentro y avanzar a la siguiente ronda.
Aunque el resultado es negativo, hubo aspectos positivos para Raducanu, que mostró buena condición física y solidez defensiva bajo presión. También contó con la presencia de su entrenador Andrew Richardson en la grada, marcando la continuidad de su colaboración desde su título en el US Open.
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