La cuatro veces campeona de Grand Slam afirmó, antes del evento ATP-WTA de Indian Wells, que el cambio de formato beneficiaría su estilo de juego.
“Sí, hagámoslo”, dijo Sabalenka, señalando que su fuerza física le permitiría afrontar partidos más largos y, potencialmente, ganar más títulos de Grand Slam.
La propuesta fue inicialmente planteada por el nuevo presidente de la USTA, Craig Tiley, durante el Abierto de Australia a principios de este año. Tiley sugirió que pasar a cinco sets desde los cuartos de final podría aumentar la participación del público y hacer evolucionar el deporte. “Todas las investigaciones muestran que el interés crece a medida que avanza el partido”, señaló, destacando el atractivo potencial para los aficionados.
Sin embargo, no todas las jugadoras de élite estuvieron de acuerdo con la idea. Coco Gauff, actual campeona del Abierto de Francia, indicó que el cambio podría favorecer a las jugadoras más fuertes, pero expresó reservas sobre modificar el formato de los partidos en medio del torneo.
Sugirió que si se introdujeran los partidos a cinco sets, deberían aplicarse a todo el torneo y no solo a las rondas finales.
Iga Swiatek, seis veces campeona de Grand Slam, se mostró fuertemente opuesta, cuestionando si el público disfrutaría de partidos más largos y advirtiendo que mantener la calidad a lo largo de cinco sets podría ser un desafío.
También destacó el impacto en el calendario de las jugadoras, señalando que prepararse para partidos a cinco sets podría limitar su participación en otros torneos.
La número 5 del mundo, Jessica Pegula, compartió estas preocupaciones, reconociendo que aunque las jugadoras podrían manejar físicamente los partidos a cinco sets, los desafíos logísticos de añadir semanas adicionales podrían afectar negativamente tanto a las jugadoras como a los aficionados.
El debate refleja una discusión más amplia sobre cómo evolucionar el tenis femenino equilibrando competitividad, exigencias físicas y compromiso del público.
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