Los organizadores del Tour de Francia Femenino con Zwift han implementado controles más estrictos sobre la indumentaria de las ciclistas antes de cada etapa, después de que surgieran acusaciones de que algunas corredoras podrían estar utilizando acolchados adicionales para obtener una ventaja aerodinámica, especialmente en las pruebas contrarreloj.
Los oficiales están prestando especial atención al equipamiento de las participantes para garantizar que cumple con el reglamento de la Unión Ciclista Internacional (UCI), que prohíbe el uso de elementos no esenciales capaces de modificar la forma del cuerpo de una deportista y mejorar su rendimiento.
El aumento de las inspecciones se produce tras varios informes que señalan que algunos equipos expresaron su preocupación por el uso de acolchados en el interior de los sujetadores deportivos o en otras partes de los monos de competición para optimizar el flujo de aire alrededor del pecho.
La aerodinámica desempeña un papel fundamental en el ciclismo, especialmente en las contrarreloj individuales, donde una mínima reducción de la resistencia al aire puede traducirse en valiosos segundos de ventaja durante la carrera.
Especialistas han señalado que este tipo de modificación podría representar un ahorro aproximado de un segundo por kilómetro en determinadas condiciones.
Como respuesta a estas sospechas, la organización ASO ordenó que todas las ciclistas presenten sus bicicletas y su equipamiento de competición para ser inspeccionados al menos diez minutos antes de su hora oficial de salida.
Las revisiones se centrarán en el cumplimiento del Artículo 1.3.032 del reglamento de la UCI, que regula la vestimenta, los cascos, el calzado, las gafas, los dispositivos de comunicación y cualquier otro accesorio que pueda modificar de forma ilegal la morfología de una corredora.
La práctica denunciada, conocida en algunos casos como "carenado de pecho", ya habría aparecido anteriormente en el ciclismo femenino, incluso durante los Juegos Olímpicos de París 2024.
Aunque la UCI prohíbe desde hace años cualquier alteración artificial de la forma del cuerpo, la aplicación de esta norma se ha vuelto más compleja debido a la amplia variedad de sujetadores deportivos y prendas de protección utilizadas por las ciclistas.
Las corredoras que incumplan el reglamento podrían enfrentarse a sanciones severas, entre ellas la descalificación y multas económicas.
Mientras algunos equipos consideran que estas medidas ayudarán a preservar la igualdad competitiva, otros han expresado dudas sobre cómo se llevarán a cabo las inspecciones sin afectar la privacidad de las deportistas y garantizando un trato equitativo para todas.
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