El neozelandés Ryan Fox fue recibido como un auténtico héroe nacional el martes, cuando miles de aficionados se reunieron en Auckland para celebrar su histórica conquista en la 154.ª edición del Open Championship y contemplar de cerca el icónico Claret Jug. El golfista de 39 años regresó a casa después de una semana inolvidable, marcada por la obtención de su primer título major en Royal Birkdale, donde se impuso por un solo golpe de diferencia.
Con este triunfo, Fox escribió su nombre en la historia del golf de Nueva Zelanda al convertirse en apenas el segundo jugador del país en levantar el Claret Jug, siguiendo los pasos de Bob Charles, campeón en 1963. Además, se convirtió en el tercer neozelandés en conquistar un major masculino, uniéndose a Michael Campbell, mientras que Lydia Ko continúa siendo la golfista neozelandesa más exitosa en torneos major femeninos.
Ante la multitud congregada en Auckland, Fox confesó que aún estaba asimilando la magnitud de su logro. Explicó que regresar a casa para celebrar junto a su familia, amigos y aficionados era una de sus principales prioridades tras conquistar el torneo más antiguo del golf, y aseguró que los últimos días habían sido simplemente inolvidables.
Los seguidores abarrotaron el lugar del homenaje y las calles cercanas mientras Fox mostraba con orgullo el Claret Jug. Conocido por su rápido ritmo de juego, también provocó risas y aplausos al bromear diciendo que se había convertido en "la cara del movimiento por acelerar el ritmo de juego" en el golf profesional.
Durante una comparecencia ante los medios, Fox fue consultado sobre si el Abierto de Australia merece ser considerado el quinto major del golf masculino. Aunque elogió la calidad de los famosos campos de arena australianos y reconoció el creciente prestigio del torneo, admitió que modificar la histórica tradición de los cuatro majors masculinos sería complicado. No obstante, recordó que el circuito femenino ya cuenta con cinco campeonatos de esta categoría.
Fox también reveló que recibió una emotiva llamada de su compatriota Lydia Ko tras la victoria. Según explicó, Ko, que siguió los hoyos finales entre lágrimas, lo felicitó por su histórico éxito. Pensando en la competición mixta de golf prevista para los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, Fox bromeó con que intentará convencerla de retrasar su retiro para que ambos puedan representar juntos a Nueva Zelanda.
Aunque reconoció que Lydia Ko desea alejarse del deporte para centrarse en su vida familiar, Fox elogió la extraordinaria trayectoria de la golfista y aseguró que se ha ganado el derecho a tomar la decisión que considere mejor para su futuro. Aun así, admitió que sería una experiencia muy especial compartir con ella la representación de Nueva Zelanda en unos Juegos Olímpicos si las circunstancias lo permiten.
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