Rory McIlroy sigue mostrando optimismo respecto a sus opciones en el US Open, incluso después de una complicada segunda ronda que lo dejó a siete golpes de la cima de la clasificación antes del fin de semana.
El número dos del mundo firmó una tarjeta de 71 golpes (+1) el viernes en Shinnecock Hills, situándose en el par total tras 36 hoyos. Aunque Wyndham Clark disfruta de una ventaja considerable al frente del torneo, McIlroy considera que la dificultad del recorrido ofrece oportunidades para una remontada.
Según el golfista norirlandés, Shinnecock Hills es un campo donde las diferencias pueden reducirse rápidamente debido a los fuertes vientos, el espeso rough y las exigentes condiciones de los greens. En lugar de asumir riesgos innecesarios, McIlroy planea centrarse en minimizar errores y aprovechar las oportunidades de birdie cuando aparezcan.
El comienzo de su jornada fue prometedor gracias a birdies en los hoyos 5 y 8, que lo mantuvieron cerca de los líderes. Sin embargo, su ronda se complicó en la segunda mitad del recorrido, cuando varios golpes de aproximación imprecisos derivaron en bogeys consecutivos en los hoyos 10, 11 y 12.
Recuperó parte del impulso con un birdie sencillo en el hoyo 13 tras un excelente golpe de aproximación y añadió otro birdie en el 14 gracias a un largo putt embocado. No obstante, un costoso error en el hoyo 15 terminó en doble bogey después de que la bola sobrepasara el green y acabara en un bunker, afectando seriamente sus posibilidades de registrar una mejor puntuación.
Al analizar su actuación, McIlroy reconoció que los últimos nueve hoyos fueron especialmente complicados. Explicó que tuvo dificultades para controlar sus golpes de aproximación debido a los cambios constantes en la dirección del viento. Aun así, insistió en que sigue sintiéndose plenamente involucrado en la lucha por el campeonato y confía en poder escalar posiciones durante las dos rondas finales.
El ganador de seis torneos major considera que la paciencia será un factor clave. Cree que muchos jugadores cometerán errores en un campo tan exigente, lo que abrirá oportunidades para quienes mantengan la disciplina y sepan aprovechar sus opciones de birdie.
McIlroy también elogió el trabajo de los responsables de preparar Shinnecock Hills, destacando que las posiciones de las banderas han sido justas y que las condiciones de juego se han mantenido equilibradas pese a las difíciles previsiones meteorológicas. Espera que los greens se vuelvan más firmes y rápidos durante el fin de semana, aunque considera que el campo seguirá siendo jugable.
Con dos rondas todavía por disputarse, McIlroy confía en un juego más sólido y en reducir los errores costosos para recortar la distancia con los líderes y volver a pelear por un nuevo título major.
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