El PGA Tour se prepara para una gran reforma en 2028 con la introducción de un sistema de ascenso y descenso que dividirá la competición en dos niveles diferenciados. La medida fue aprobada oficialmente por el Comité de Competiciones Futuras del Tour y anunciada en una rueda de prensa previa al Travelers Championship en Connecticut.
El ex número uno del mundo Tiger Woods, que preside el comité, presentó los cambios y explicó que el objetivo es fortalecer la estructura global del golf profesional. Señaló que las conversaciones mantenidas durante ocho meses se centraron en aumentar la competitividad y construir una versión más sólida del PGA Tour.
Según el nuevo modelo, la primera división se llamará Championship Series y contará con alrededor de 120 jugadores compitiendo en 23 o 24 torneos, incluidos los cuatro majors. Cada evento ofrecerá un mínimo de 20 millones de dólares en premios, y solo los 90 mejores jugadores conservarán su estatus completo al final de la temporada.
Por debajo de esta categoría se establecerá la Challenger Series, con premios más reducidos pero con vías claras de ascenso. Los jugadores que ganen varios torneos en una misma temporada dentro de este nivel ascenderán de forma inmediata, mientras que alrededor de 20 golfistas subirán cada año.
El Tour Championship de final de temporada también sufrirá cambios importantes, pasando a un formato match play y rotando sedes en lugar de mantenerse en East Lake, Atlanta. Además, se implementará un nuevo sistema de puntos para determinar al campeón de la temporada.
Aún quedan detalles por definir, incluida la relación del PGA Tour con el DP World Tour. Las conversaciones continúan sobre cómo integrar los torneos internacionales y los sistemas de clasificación dentro de la nueva estructura.
Los directivos del PGA Tour también confirmaron planes de expansión a nuevas sedes en Estados Unidos, con la mayoría de los campos de la Championship Series ya identificados. La Challenger Series incluirá además eventos de “última oportunidad” en otoño para que los jugadores puedan mantener su estatus en la élite.
Las reformas han generado opiniones divididas entre los jugadores. El campeón del Masters Rory McIlroy acogió positivamente los cambios como un paso hacia una competición basada en el mérito, aunque también subrayó la importancia de fortalecer los torneos internacionales.
A pesar de las preocupaciones de que los eventos de menor categoría puedan perder atractivo, los responsables del circuito defienden que los cambios son necesarios para modernizar el deporte y aumentar su valor comercial en un mercado deportivo global cada vez más competitivo.
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