El director técnico de Red Bull Ford Powertrains, Ben Hodgkinson, ha admitido que el equipo todavía se enfrenta a un déficit de rendimiento significativo en comparación con los principales fabricantes de la Fórmula 1. Esta admisión llega a pesar de que Max Verstappen aseguró el primer podio de la operación en el Gran Premio de Canadá. El piloto holandés llevó su RB22 al tercer lugar en el Circuito Gilles Villeneuve. Cruzó la línea de meta 11,2 segundos detrás del ganador de la carrera, Kimi Antonelli, y a solo medio segundo del segundo clasificado, Lewis Hamilton.
Este resultado histórico proporciona un impulso moral vital para el naciente programa de unidades de potencia. Red Bull construyó este departamento de motores desde cero en Milton Keynes durante los últimos cinco años antes de asociarse con Ford. Hodgkinson expresó un inmenso orgullo por el equipo por competir cara a cara con gigantes automotrices establecidos en la parte delantera de la parrilla. Sin embargo, los fallos de fiabilidad de principios de temporada en Australia y China han obstaculizado su campaña. Red Bull ocupa actualmente la cuarta posición en el campeonato de constructores con 57 puntos, por detrás del líder Mercedes por 162 puntos después de cinco rondas.
La nueva era de motores de este deporte ha introducido el marco ADUO (Additional Development and Upgrade Opportunities). Este mecanismo de alivio del límite de costos permite a los fabricantes con dificultades un margen adicional para cerrar las brechas de rendimiento. Mientras se espera que rivales como Ferrari, Audi y Honda se beneficien de estos mandatos, Red Bull Ford sigue concentrado en maximizar su propia y rápida curva de aprendizaje. Hodgkinson enfatizó que el equipo está desarrollando su capacidad y presionando duro para asegurar su primera victoria en esta nueva era altamente competitiva.
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