El piloto neerlandés de Fórmula 1, que cada vez participa más en pruebas de GT3 endurance además de sus compromisos con Red Bull Racing, competía en el emblemático circuito alemán ante una gran afición. Compartía el coche con Daniel Juncadella, Jules Gounon y Lucas Auer en un equipo altamente competitivo.
El equipo estaba en una posición muy sólida cuando quedaban unas tres horas para el final, cuando surgieron los problemas. El coche comenzó a mostrar vibraciones y ruidos inusuales, lo que provocó una parada en boxes por precaución.
Tras una inspección prolongada, los mecánicos reemplazaron una sección dañada del eje de transmisión. Sin embargo, la demora hizo que el coche cayera hasta la posición 38, eliminando cualquier opción real de victoria.
El contratiempo entregó el triunfo a otro Mercedes conducido por Maro Engel, Maxime Martin, Fabian Schiller y Luca Stolz, logrando el primer triunfo de la marca en las 24 Horas de Nürburgring en una década.
Verstappen había mostrado un gran rendimiento en la primera parte de la carrera e incluso ganó una prueba más corta en el mismo circuito en marzo, aunque ese resultado fue posteriormente anulado por una infracción técnica relacionada con el uso excesivo de neumáticos.
A pesar del abandono, Verstappen afirmó haber disfrutado la experiencia de resistencia y describió la carrera de 24 horas como uno de los desafíos más exigentes del automovilismo. Sin embargo, admitió que sus futuras participaciones dependerán de su calendario en la Fórmula 1.
Actualmente séptimo en el campeonato de Fórmula 1 tras las primeras rondas de la temporada, Verstappen continúa mostrando su frustración con algunos cambios técnicos recientes en el deporte. También ha insinuado un posible futuro cambio hacia las carreras de resistencia, pese a tener contrato con Red Bull hasta 2028.
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