La Federación Internacional del Automóvil (FIA) ha confirmado que los equipos de Fórmula 1 han acordado modificar las unidades de potencia híbridas a partir de 2027, reduciendo la dependencia de la energía eléctrica en respuesta a las crecientes preocupaciones generadas por la normativa actual.
La decisión llega tras meses de conversaciones entre la FIA y las escuderías después de la introducción de las nuevas regulaciones técnicas para la temporada 2026. Estas normas incrementaron significativamente la contribución de la energía eléctrica en los motores híbridos de la categoría, creando nuevos desafíos de gestión energética que muchos pilotos han tenido dificultades para afrontar.
Las críticas hacia la nueva generación de monoplazas se han extendido por todo el paddock. Varios pilotos han expresado su frustración por el elevado nivel de ahorro energético requerido durante las carreras, mientras que el vigente campeón del mundo, Max Verstappen, se ha convertido en uno de los críticos más destacados. El neerlandés llegó a comparar los nuevos coches con una “Fórmula E con esteroides” y sugirió que la dirección tomada por el reglamento podría influir en su futuro dentro del deporte.
Según la FIA, los cambios buscan resolver las preocupaciones relacionadas con el uso de la energía y las características del flujo de combustible sin afectar la calidad de las carreras. Los responsables consideran que los ajustes permitirán sesiones de clasificación más agresivas y menos dependientes de estrategias de ahorro energético, manteniendo al mismo tiempo el carácter competitivo de las nuevas normas.
Con la reglamentación actual, las unidades de potencia generan aproximadamente un 53 % de su rendimiento mediante el motor de combustión interna y un 47 % mediante energía eléctrica. A partir de 2027, esa proporción cambiará a un 58 % procedente del motor térmico y un 42 % de energía eléctrica. En 2028, la distribución evolucionará hasta un reparto del 60 % y 40 %, respectivamente.
El paquete revisado incluye modificaciones en la potencia del motor de combustión, el flujo energético del combustible y el funcionamiento de los sistemas de recuperación de energía. Además, los equipos dispondrán de una mayor flexibilidad para gestionar la energía a lo largo de los fines de semana de competición.
La Fórmula 1 ya había introducido medidas provisionales anteriormente esta temporada. Desde el Gran Premio de Miami disputado en mayo, se aplicaron ajustes en los procedimientos de clasificación para reducir la cantidad de energía recuperada, una medida destinada a aliviar algunas de las preocupaciones expresadas por los pilotos.
El acuerdo representa un paso importante en el perfeccionamiento de la nueva era reglamentaria de la Fórmula 1, mientras la categoría busca equilibrar la innovación tecnológica, los objetivos de sostenibilidad y las exigencias de los pilotos que compiten al más alto nivel.
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