El Crystal Palace recibe el apodo de «Eagles» (águilas) desde 1973 e incorporó una mascota de águila viva en 2010. La primera ave, Kayla, desempeñó esta función durante una década antes de morir en 2020. Posteriormente, Phoenix asumió el papel y debutó antes del partido del club contra el West Ham en agosto de 2024.
PETA considera que los estadios de fútbol no son entornos adecuados para las aves debido a la iluminación intensa, los ruidos elevados y las grandes multitudes. Según la organización, estas condiciones pueden provocar miedo, confusión y estrés en los animales, lo que podría poner en peligro tanto a las aves como a los espectadores.
El grupo también sostiene que utilizar águilas con fines de entretenimiento les impide desarrollar sus comportamientos naturales. Aunque las aves pueden acostumbrarse a sus cuidadores, PETA señala que su necesidad instintiva de disponer de espacio y su tendencia a evitar a las personas pueden convertir los recintos deportivos abarrotados en lugares especialmente estresantes.
Para respaldar su campaña, PETA ha señalado varios incidentes relacionados con aves vivas durante acontecimientos deportivos. Entre ellos figuran casos de animales heridos o muertos tras chocar contra paredes, ventanas de cristal o balones. La organización también mencionó un episodio en el que un halcón supuestamente clavó sus garras en el cuero cabelludo de un espectador después de posarse sobre su cabeza.
La organización también recordó un incidente protagonizado por la anterior mascota del Crystal Palace, Kayla. En 2015, un aficionado del Charlton Athletic intentó golpear al águila durante un partido de la Copa de la Liga inglesa. En 2017, fue declarado culpable de la infracción.
La doctora Carys Bennett, directora sénior de proyectos corporativos de PETA, afirmó que el Crystal Palace puede seguir entreteniendo a sus seguidores sin recurrir a un animal vivo. Como alternativa, destacó la existencia de Pete the Eagle, la mascota del club representada por una persona disfrazada.
Bennett también subrayó que las águilas calvas son ampliamente reconocidas como símbolos de libertad y no deberían utilizarse como elementos de entretenimiento deportivo. La organización quiere que Phoenix sea retirada definitivamente de las actividades relacionadas con los días de partido.
La solicitud de PETA se suma al debate más amplio sobre el uso de animales vivos en acontecimientos deportivos, especialmente cuando el ruido, las multitudes y los entornos desconocidos pueden afectar a su bienestar.
Según informaciones publicadas el 20 de octubre de 2026, el Crystal Palace todavía no había respondido a la carta de PETA ni a su posterior solicitud de comentarios. Por tanto, sigue sin conocerse la posición oficial del club sobre la continuidad de las apariciones de Phoenix en Selhurst Park.
La organización defensora de los animales sostiene que sustituir las apariciones de animales vivos por mascotas interpretadas por personas permitiría al club conservar sus tradiciones y, al mismo tiempo, evitar los posibles problemas de bienestar animal y seguridad asociados con la presencia de aves en un estadio de fútbol concurrido.
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