LIV Golf ha intentado calmar las crecientes especulaciones sobre su estabilidad financiera, asegurando a jugadores y personal que las operaciones siguen totalmente financiadas y en marcha según lo previsto. La aclaración llega en medio de reportes que sugieren que el Public Investment Fund podría estar reconsiderando su apoyo a largo plazo a la liga disidente.
Desde su lanzamiento en 2022, LIV Golf ha dividido profundamente el mundo del golf, atrayendo a varios jugadores de alto perfil desde el PGA Tour y el DP World Tour con contratos muy lucrativos. Sin embargo, han aumentado las dudas sobre la sostenibilidad del proyecto, cuyo coste ya se estima en más de 5.000 millones de dólares.
La tensión se intensificó esta semana después de que medios internacionales como el Financial Times, el The New York Times y el The Wall Street Journal citaran fuentes anónimas que apuntaban a una posible retirada progresiva del apoyo financiero saudí. Estos informes coinciden con una estrategia más amplia de reestructuración anunciada por el fondo soberano, que estaría reevaluando sus inversiones globales en un contexto de presiones económicas y geopolíticas.
En respuesta, el CEO de LIV Golf, Scott O’Neil, envió un mensaje contundente al personal y a los jugadores, asegurando que la temporada continuará “exactamente como estaba prevista, sin interrupciones y a pleno rendimiento”. La liga también mantuvo su calendario oficial, publicando los horarios de salida del torneo en Ciudad de México y reforzando un mensaje de normalidad en redes sociales, incluso restando importancia a las especulaciones.
A pesar de estas garantías, algunos informes señalan que se habrían producido conversaciones internas entre ejecutivos de LIV Golf en Nueva York sobre el posible impacto de un cambio de financiación. Sin embargo, fuentes cercanas a la organización insisten en que las operaciones siguen estables, destacando el aumento de ingresos y cifras récord de asistencia en recientes eventos en Australia y Sudáfrica.
La incertidumbre llega en un momento en que Arabia Saudí afronta desafíos económicos y geopolíticos más amplios, incluyendo la volatilidad del precio del petróleo y tensiones crecientes en Oriente Medio, lo que ha generado dudas sobre la escala de sus inversiones deportivas internacionales a largo plazo.
También se han reportado movimientos dentro del plantel de jugadores, con nombres como Brooks Koepka y Patrick Reed supuestamente considerando un posible regreso al PGA Tour, lo que alimenta aún más la especulación sobre la estabilidad futura del circuito.
En Ciudad de México, los jugadores parecen centrados en la competición. Sergio García señaló que los golfistas no han recibido actualizaciones recientes sobre las preocupaciones de financiación, recordando las garantías previas de las autoridades saudíes sobre la naturaleza a largo plazo del proyecto.
Aunque la dirección de LIV Golf no ha negado directamente los informes sobre una posible reestructuración, Scott O’Neil describió la situación como parte de los desafíos inherentes a la construcción de un proyecto deportivo disruptivo. Subrayó la resiliencia de la liga, calificando a LIV Golf como un movimiento “pionero” destinado a transformar el golf profesional pese a la presión externa.
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