El partido, disputado en el Ilorin Township Stadium, tenía todos los ingredientes de un gran duelo antes de que las emociones se desbordaran.
Los locales parecían encaminados a sumar los tres puntos después de que el delantero Mohammed Shamsudeen abriera el marcador en el minuto 32, culminando una jugada colectiva que desató la celebración de los aficionados.
Durante gran parte de la segunda mitad, Kwara United gestionó el encuentro con eficacia, frustrando los intentos ofensivos de Rivers United. Sin embargo, ya en el tiempo añadido, en el minuto 90+3, el delantero David Sholumade marcó el empate para Rivers United.
El gol provocó protestas inmediatas de la afición local, que alegó una falta previa sobre el portero Suraju Ayeleso en la jugada del empate. Los árbitros desestimaron las reclamaciones y, poco después, el silbatazo final confirmó el dramático 1–1.
Las tensiones aumentaron rápidamente tras la decisión arbitral. Sectores de la afición local irrumpieron en áreas restringidas del estadio y confrontaron a los oficiales del partido y a miembros de la delegación visitante.
Se informó que se lanzaron sillas y botellas de plástico, además de intentos de agresión física contra los árbitros.
La situación empeoró cuando el gerente general de Rivers United, Okey Kpalukwu, fue agredido en medio de la confusión. Un breve video difundido en línea lo mostró con lesiones visibles en el rostro.
El equipo visitante y los oficiales no pudieron abandonar el estadio de inmediato, ya que aficionados bloquearon la salida principal durante más de 30 minutos.
Testigos señalaron la escasa presencia de seguridad como un factor clave en la escalada de los hechos. Con una asistencia estimada de alrededor de 5.000 espectadores, se reporta que menos de 20 agentes de policía fueron desplegados para el encuentro. Observadores consideran que el limitado personal de seguridad se vio superado cuando estallaron las tensiones en el tiempo añadido.
No se confirmaron fallecidos, aunque aún no se han detallado oficialmente las lesiones sufridas por los árbitros y otras personas involucradas.
Tras el incidente, Kwara United FC emitió un comunicado condenando la violencia y distanciándose de las acciones de los aficionados implicados.
El club expresó su pesar por lo ocurrido y ofreció disculpas a Kpalukwu, a la delegación de Rivers United, a los oficiales del partido, a las fuerzas de seguridad y a los espectadores afectados. Asimismo, prometió identificar a los responsables y tomar las medidas correspondientes, subrayando que ese comportamiento no refleja los valores de la institución.
Desde el punto de vista futbolístico, el encuentro ofreció emoción tardía e intensidad competitiva.
Sin embargo, las consecuencias vuelven a poner de relieve los desafíos recurrentes relacionados con el control de multitudes y la seguridad en los partidos de la liga nacional.
A medida que avanza la temporada de la NPFL, las partes interesadas esperan que se refuercen las medidas preventivas de seguridad para proteger a jugadores, oficiales y aficionados, asegurando que la atención permanezca en el juego y no en lamentables incidentes fuera del campo.
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