Las tres confederaciones publicaron una carta abierta firmada por sus presidentes y secretarios generales. En ella, argumentaron que la disputa va más allá del proyecto comercial finalmente abandonado y afecta a la integridad de las estructuras de gobierno del fútbol y de las personas encargadas de dirigir este deporte.
El plan FFE contemplaba la creación de una nueva empresa para gestionar los derechos comerciales y de venta de entradas de las competiciones de la FIFA, incluida la Copa Mundial. Se pretendía vender a una compañía privada de inversión una participación del 21% en la empresa propuesta, lo que provocó una fuerte oposición de varias confederaciones.
La propuesta fue retirada posteriormente tras recibir numerosas críticas. La UEFA adoptó la postura más firme, incluyendo amenazas de boicotear las competiciones de la FIFA, mientras que la nueva disputa ha aumentado la presión sobre el liderazgo de Infantino.
Aunque Infantino no fue mencionado directamente en la carta abierta, el contenido fue muy crítico con la forma en que supuestamente se había ejercido la autoridad. Las confederaciones subrayaron que el liderazgo debe entenderse como una responsabilidad hacia toda la comunidad futbolística, y no como algo que deba controlarse o conservarse a cualquier precio.
Este nuevo episodio se produce después de que la FIFA acusara a partes no identificadas de llevar a cabo una campaña continua para debilitar tanto a la organización como a Infantino. Las posiciones enfrentadas han profundizado una disputa cada vez más pública entre la dirección de la FIFA y varias de sus confederaciones continentales.
Según diversos informes, las tres confederaciones también están estudiando la posibilidad de organizar competiciones alternativas mientras aumentan las tensiones. La UEFA, la AFC y la Concacaf habrían debatido la opción de celebrar torneos fuera del actual marco de la FIFA, lo que pone de manifiesto la gravedad del enfrentamiento.
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