El capitán de Corea del Sur, Son Heung-min, ofreció una emotiva disculpa a los aficionados tras la decepcionante eliminación de la selección en la Copa Mundial de la FIFA y pidió que los jugadores reciban apoyo y ánimo en lugar de críticas.
Corea del Sur comenzó el torneo con una victoria sobre México, pero no logró mantener ese impulso. Dos derrotas consecutivas en los siguientes encuentros de la fase de grupos dejaron al equipo en el tercer puesto del Grupo A, siendo especialmente decisiva la derrota por 1-0 frente a Sudáfrica en la última jornada. Un empate habría bastado para asegurar el pase a la fase eliminatoria, pero el resultado dejó a los Guerreros Taeguk fuera de las plazas reservadas para los mejores terceros.
Son, que actualmente milita en Los Angeles FC de la Major League Soccer tras dejar el Tottenham Hotspur el año pasado, comenzó el encuentro decisivo en el banquillo. El delantero de 33 años ingresó en la segunda mitad, pero no pudo evitar la derrota ni poner fin a su sequía goleadora en el Mundial de 2026. De esta manera, mantiene un registro de 56 goles con la selección nacional.
La decepcionante campaña ya ha tenido importantes consecuencias. El seleccionador Hong Myung-bo presentó su dimisión el domingo, mientras que el presidente de Corea del Sur, Lee Jae Myung, solicitó una investigación sobre el rendimiento del equipo durante el torneo.
En un mensaje publicado en Instagram, Son reconoció que todavía le cuesta asimilar lo sucedido y aseguró que no puede ignorar el dolor provocado por la eliminación. También pidió disculpas al pueblo surcoreano y a los aficionados al fútbol, admitiendo que la selección no estuvo a la altura de las expectativas.
El experimentado atacante describió la Copa del Mundo como la competición más importante de su carrera y confesó que el sueño que había perseguido desde niño se hizo añicos. Añadió que aceptar esa decepción ha sido extremadamente difícil y que siente una enorme responsabilidad hacia todas las personas que apoyaron al equipo durante todo el camino.
Son también recordó los sacrificios realizados por los jugadores, el cuerpo técnico y los aficionados para llegar al torneo, lamentando no haber podido recompensar esa confianza con una actuación más exitosa.
A pesar del duro golpe, el futbolista con más partidos disputados en la historia de la selección masculina de Corea del Sur prometió seguir entregándolo todo por su país. Aseguró que trabajará sin descanso para devolver el orgullo al fútbol surcoreano y afirmó que está dispuesto a "correr hasta la muerte" para volver a llevar alegría a los seguidores.
El capitán concluyó su mensaje con un llamamiento a la unidad. Pidió a los aficionados que permanezcan al lado del equipo en este momento complicado y que ofrezcan comprensión y apoyo, en lugar de críticas, mientras la selección inicia su proceso de reconstrucción de cara a los próximos desafíos.
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