El dirigente suizo-italiano, de 56 años, ha afrontado una presión creciente durante los últimos meses tras una polémica propuesta para incorporar inversores privados a una iniciativa comercial vinculada a las competiciones de la FIFA, incluida la Copa del Mundo. El plan provocó objeciones entre destacados responsables del fútbol, después de que la UEFA, la AFC y la CONCACAF expresaran anteriormente su preocupación por la forma en que se había gestionado la iniciativa.
El proyecto propuesto, denominado FIFA Forward Enterprise, terminó siendo abandonado, e Infantino pidió disculpas por los errores cometidos durante el proceso de consulta y comunicación. No obstante, la controversia generó nuevas exigencias de mayor transparencia y rendición de cuentas dentro del organismo rector del fútbol mundial.
En declaraciones a la BBC el sábado, Infantino defendió la estructura democrática de la FIFA y sostuvo que deben respetarse las opiniones diferentes. Recordó que las 211 federaciones miembro de la organización tienen voz en la elección de quienes dirigen el fútbol mundial y afirmó que las posiciones de la mayoría también deben ser reconocidas.
Infantino señaló el apoyo recibido en Asia y África como prueba de su posición antes de las elecciones. El respaldo de la AFC, anunciado en Tokio, llegó después del apoyo de varias federaciones africanas de fútbol, reforzando su candidatura para obtener un nuevo mandato.
La decisión de la confederación asiática representa un cambio significativo, ya que anteriormente se había unido a la UEFA y a la CONCACAF para criticar el plan de inversión privada. El presidente de la AFC, Sheikh Salman bin Ibrahim Al Khalifa, afirmó que la región estaba preparada para avanzar unida y respaldar el liderazgo de Infantino.
Sin embargo, la oposición al presidente de la FIFA continúa, especialmente en Europa. La UEFA sigue reclamando explicaciones sobre el proyecto comercial abandonado y otras cuestiones relacionadas con la gobernanza, al tiempo que exige una mayor transparencia por parte de la dirección de la FIFA.
Con el plazo para presentar candidaturas a la presidencia fijado para el 18 de noviembre, todavía no ha surgido ningún rival de peso que pueda desarrollar una campaña seria contra Infantino. Las elecciones están previstas para marzo de 2027, cuando las federaciones miembro decidirán si continúa al frente del fútbol mundial.
Infantino ha reiterado que la decisión final corresponde a las federaciones miembro de la FIFA y ha afirmado que respeta la diversidad de opiniones dentro del deporte. El creciente respaldo de Asia y África refuerza su posición, aunque las críticas a su gestión y las exigencias de una mayor rendición de cuentas siguen sin resolverse.
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