El director ejecutivo de la Asociación de Fútbol de Gales, Noel Mooney, ha pedido la dimisión del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, argumentando que la controversia en torno a su liderazgo ha perjudicado al fútbol.
Mooney, que anteriormente trabajó con Infantino en la UEFA, afirmó que considera que el presidente de la FIFA debería plantearse dejar el cargo a pesar de la retirada de la controvertida propuesta para introducir inversión privada en los derechos comerciales de la Copa del Mundo. La FIFA abandonó el plan el 31 de julio tras la oposición generalizada de las autoridades futbolísticas.
La propuesta FIFA Forward Enterprise habría creado una estructura comercial en la que participarían inversores privados y les habría otorgado una participación en los ingresos vinculados a la Copa del Mundo y a otras competiciones de la FIFA. La iniciativa provocó fuertes críticas por cuestiones relacionadas con la transparencia, la gobernanza y la posible comercialización del torneo más importante del fútbol.
Mooney considera que las consecuencias han causado suficiente daño como para que Infantino reconsidere su posición. Elogió algunos aspectos del trabajo de Infantino tanto en la UEFA como en la FIFA, pero afirmó que el intento de venta representaba un problema grave para el deporte.
Gales ya ha dado un paso importante al convertirse en la primera de las naciones constituyentes del Reino Unido en retirar su apoyo a la candidatura de Infantino para continuar como presidente de la FIFA. La FAW ha dejado clara su oposición a que siga al frente del organismo mientras aumenta la presión de cara a las próximas elecciones presidenciales.
La controversia se ha extendido más allá de Gales. La UEFA ha declarado que no tiene confianza en el liderazgo de Infantino, mientras que también ha surgido oposición por parte de otros importantes organismos del fútbol. La reacción se intensificó aún más después de que Kevin Lamour, director de operaciones de la FIFA, abandonara la organización tras criticar públicamente la fallida propuesta de inversión.
Mooney también pidió un examen más amplio de la gobernanza de la FIFA, sus procedimientos de toma de decisiones y sus estructuras organizativas. Sugirió que la controversia debería llevar a las autoridades futbolísticas a analizar si el sistema actual ofrece suficiente rendición de cuentas.
Infantino continúa bajo una presión creciente mientras los grupos opositores intentan forzar un cambio en el liderazgo de la FIFA. Sin embargo, sigue contando con el apoyo de varias asociaciones nacionales, por lo que la batalla por su futuro está lejos de resolverse.
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