Para muchos aficionados egipcios, el debut del lunes en la Copa del Mundo ante Bélgica dejó una inusual sensación de optimismo tras años de decepciones en el mayor escenario del fútbol. Cuando Egipto llegó a ponerse por delante momentáneamente, las celebraciones estallaron en El Cairo, donde los hinchas se reunieron en calles y cafés para seguir el partido.
En el distrito de Heliopolis, en la capital, el aficionado Bahgat Abbas, de 62 años, se unió a las multitudes entusiastas mientras el ambiente se volvía festivo, con vítores y bocinazos resonando por la ciudad. Abbas, que aún recuerda la participación de Egipto en el Mundial de 1990, afirmó que esta vez la sensación es distinta, destacando una creciente confianza en que el equipo podría lograr algo importante.
Aunque Egipto terminó empatando 1-1 ante Bélgica, una de las selecciones más fuertes de Europa, la actuación fue ampliamente considerada como positiva. El resultado ofreció aliento a unos seguidores que llevan décadas esperando un avance significativo en el torneo.
Gran parte de la esperanza sigue centrada en Mohamed Salah, quien cumplió 34 años el lunes y continúa siendo el jugador más influyente de la selección egipcia. Los aficionados creen que la estrella del Liverpool aún puede liderar una campaña histórica, incluso si este podría ser su último Mundial.
En el barrio de Sharabiya, en El Cairo, el seguidor Taha Omar destacó que Egipto jugó con una propuesta más ofensiva de lo habitual, en lugar de centrarse únicamente en la defensa. Señaló que competir de igual a igual contra un rival de élite como Bélgica refuerza la sensación de progreso.
Los aficionados reaccionaron con emoción durante todo el partido, con cada ataque generando esperanzas o tensión. A pesar de la frustración acumulada durante años, la actuación reavivó la ilusión de que la selección pueda lograr por fin su primera victoria en un Mundial.
Egipto fue el primer país africano y árabe en participar en la Copa del Mundo en 1934, pero aún no ha conseguido ganar un partido en el torneo. Sus participaciones en 1990 y 2018 terminaron sin victorias, prolongando su historial de eliminaciones tempranas.
Antes del torneo, diversas campañas promocionales animaron a los aficionados a creer en una mejor actuación, mientras que los propios jugadores expresaron confianza en avanzar a las fases eliminatorias.
En El Cairo, el optimismo sigue siendo cauteloso tras el empate. Muchos creen que, aunque la racha sin victorias continúa, el rendimiento ante Bélgica indica que el equipo puede competir a un nivel más alto que en ediciones anteriores.
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