El extraordinario recorrido de la República Democrática del Congo hasta la fase eliminatoria de la Copa Mundial de la FIFA se ha convertido en una de las historias más inspiradoras del torneo. Más de cinco décadas después de su única participación anterior en una Copa del Mundo, los Leopardos han superado enormes obstáculos dentro y fuera del terreno de juego para clasificarse a los octavos de final, donde ahora les espera Inglaterra.
El camino hacia el torneo estuvo lejos de ser sencillo. La RD Congo tuvo que superar una exigente fase de clasificación de 13 partidos antes de afrontar nuevos desafíos, entre ellos un periodo obligatorio de cuarentena previo a la competición debido a un brote de ébola. Estas dificultades deportivas se produjeron en un contexto marcado por décadas de conflicto en el este del país, donde la violencia ha obligado a miles de familias a abandonar sus hogares.
El delantero del Newcastle United, Yoane Wissa, autor de un doblete en la victoria frente a Uzbekistán que dio a la RD Congo su primer triunfo en la historia de los Mundiales, aseguró que representar a su país tiene un significado que va mucho más allá del fútbol. Explicó que los jugadores piensan constantemente en las personas afectadas por el conflicto y esperan que sus actuaciones puedan brindar momentos de orgullo y unión a quienes permanecen en su país.
Wissa añadió que el equipo quiere inspirar a toda la nación y rendir homenaje a quienes han soportado años de dificultades. También señaló que el éxito alcanzado demuestra cuánto ha progresado el país pese a las circunstancias adversas y afirmó que los jugadores están decididos a escribir un capítulo memorable en la historia del fútbol congoleño.
La plantilla también refleja la amplia diáspora congoleña repartida por Europa. Veinte de los 26 futbolistas nacieron fuera de la RD Congo y muchos crecieron en Francia después de que sus familias emigraran en busca de seguridad. Además, varios integrantes del equipo mantienen estrechos vínculos con el fútbol inglés.
El defensa Aaron Wan-Bissaka, nacido en Londres, representó a Inglaterra en categorías inferiores antes de cambiar su nacionalidad deportiva para defender a la RD Congo. Axel Tuanzebe también pasó por las selecciones juveniles inglesas y podría enfrentarse a su antiguo compañero Marcus Rashford cuando ambos países se midan. El centrocampista Noah Sadiki tomó una decisión similar al dejar las categorías inferiores de Bélgica para comprometerse con la selección congoleña.
Sadiki considera que una nueva generación de futbolistas está aprovechando la oportunidad para reconectar con sus raíces y contribuir al futuro del país. Según el mediocampista, muchos jóvenes ven representar a la RD Congo como una forma de devolver algo a su pueblo y ayudar a que la selección siga creciendo en el escenario internacional.
La única participación anterior de la nación en una Copa del Mundo se produjo en 1974, cuando compitió bajo el nombre de Zaire. Aquella experiencia terminó con tres derrotas y 14 goles encajados. Más de 50 años después, esta nueva generación ha reescrito la historia al clasificar al país, por primera vez, para las rondas eliminatorias del torneo.
La preparación para el Mundial de este año también estuvo marcada por un brote de ébola que provocó más de 300 fallecimientos. Las restricciones sanitarias obligaron a la selección a permanecer aislada durante 21 días en Bélgica antes de recibir autorización para viajar a Estados Unidos. Incluso uno de los aficionados más conocidos del equipo, Michel Nkuka Mboladinga, no pudo asistir al torneo tras serle denegada la entrada.
Sin embargo, bajo la dirección del técnico francés Sébastien Desabre, la RD Congo ha superado todas las expectativas. Los Leopardos eliminaron a Camerún y Nigeria durante la fase de clasificación africana y posteriormente derrotaron a Jamaica en la repesca intercontinental para asegurar su presencia en la Copa del Mundo.
Su brillante campaña continuó en la fase de grupos con un valioso empate frente a Portugal, partido en el que Wissa marcó el gol de la igualada. Después de una ajustada derrota ante Colombia, la RD Congo necesitaba vencer a Uzbekistán para avanzar y respondió con una convincente victoria por 3-1, impulsada una vez más por el doblete de Wissa.
Ahora, los Leopardos afrontan el desafío de medirse a una de las grandes favoritas al título, Inglaterra. Después de superar años de adversidad, una durísima fase de clasificación y numerosos obstáculos, la RD Congo llega a los octavos de final convencida de que ningún reto está fuera de su alcance.
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