Croacia llega a la Copa Mundial de la FIFA 2026 con una reputación firmemente establecida como una de las selecciones más resilientes y consistentes del fútbol internacional en torneos. Desde su independencia, la nación balcánica ha superado expectativas en múltiples ocasiones en el escenario mundial, comenzando con un sorprendente tercer puesto en su debut en 1998.
Dos décadas después, alcanzó la cima del fútbol mundial al terminar subcampeona en 2018, antes de sumar otro tercer lugar en 2022. Estos logros han consolidado la identidad de Croacia como un equipo que rinde bajo presión, sin importar el tamaño de su plantilla o sus limitaciones aparentes.
De cara al nuevo torneo, Croacia se encuentra en una etapa de transición. El equipo sigue dependiendo de su núcleo de jugadores experimentados, liderado por el capitán Luka Modrić, cuya liderazgo y serenidad siguen siendo fundamentales. A su lado, futbolistas como Ivan Perišić y Andrej Kramarić aportan una experiencia valiosa.
Al mismo tiempo, emerge una nueva generación, con talentos como Joško Gvardiol llamados a desempeñar un papel clave en el futuro de la selección. El portero Dominik Livaković también continúa siendo una pieza crucial tras sus destacadas actuaciones en el Mundial anterior.
La preparación para 2026 se ha centrado en mantener la disciplina táctica mientras se integran jugadores jóvenes en el sistema. Las buenas actuaciones en las eliminatorias y en amistosos internacionales competitivos han servido como pruebas importantes para el plantel.
Sin embargo, el seleccionador Zlatko Dalić ha reconocido abiertamente los desafíos de esta fase de transición, señalando que algunos jugadores jóvenes aún buscan regularidad al más alto nivel. A pesar de ello, el enfoque general ha sido equilibrado, con énfasis en la cohesión, la estructura y la capacidad de adaptación.
Las declaraciones de Dalić reflejan una visión tranquila y pragmática. En lugar de imponer grandes expectativas, ha subrayado la importancia de avanzar paso a paso, comenzando por la clasificación desde la fase de grupos. También ha insistido en la necesidad de respetar a todos los rivales, advirtiendo que ningún partido en un Mundial puede tomarse a la ligera. Esta mentalidad ha sido una de las claves del éxito reciente de Croacia y sigue siendo fundamental en su preparación.
En la fase de grupos, Croacia se enfrentará a un grupo exigente que incluye a Inglaterra, Ghana y Panamá. Aunque Inglaterra es considerada la favorita del grupo, la experiencia croata en partidos de alta presión podría ser decisiva.
La capacidad del equipo para gestionar los encuentros, controlar el mediocampo y mantener la calma en los momentos clave ha sido a menudo determinante en torneos anteriores.
A medida que Croacia se acerca a lo que podría ser el último Mundial para varios miembros de su generación dorada, las expectativas siguen siendo moderadamente optimistas. El equipo puede no contar con la misma profundidad o estrellas que otros favoritos, pero su historial habla por sí solo.
Con una mezcla de líderes experimentados y talentos emergentes, Croacia vuelve a tener el potencial de sorprender, recordando al mundo del fútbol que su éxito nunca ha sido casualidad, sino el resultado de la resiliencia, la unidad y una convicción inquebrantable.
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