Ousmane Dembélé ha descrito su periodo actual en el Paris Saint-Germain como el capítulo más brillante de su vida profesional. El extremo de 28 años fue recientemente galardonado con el Balón de Oro 2025 tras liderar al gigante francés hacia su primer trofeo de la Champions League. En declaraciones a Fox Deportes, el delantero explicó que ha alcanzado un nuevo nivel de madurez tanto en el campo como en su vida privada.
El exjugador del Barcelona disfrutó de una campaña prolífica la temporada pasada, contribuyendo con unos notables 36 goles y 16 asistencias. Señaló que se siente mucho más tranquilo y reflexivo que en años anteriores, lo que le ha permitido rendir con constancia. A pesar de lidiar con una pequeña lesión en la pantorrilla durante los recientes play-offs europeos, Dembélé insistió en que comprende su cuerpo mejor que nunca.
Aunque el éxito doméstico ha sido una prioridad, el extremo está cambiando ahora su enfoque hacia la gloria internacional con Francia. Recientemente participó en una victoria por 2-1 en un amistoso contra Brasil, donde brindó una asistencia crucial para Kylian Mbappé. Dembélé enfatizó que aparecer en un Mundial es un honor poco común que requiere un rendimiento de élite por parte de los mejores jugadores del mundo.
La selección nacional francesa llega al próximo torneo en Norteamérica como una de las grandes favoritas para levantar el trofeo. Dembélé advirtió que el talento individual por sí solo no garantizará el éxito ante los rivales de los "Three Lions". Afirmó que la plantilla debe permanecer estructurada y unida para añadir una tercera estrella a su camiseta este verano.
Fuera del campo, han circulado rumores sobre un posible movimiento al Manchester City tras los informes de una reunión con su director deportivo. Sin embargo, el extremo parece asentado en la capital francesa y expresó su disposición a ampliar su estancia en el Parc des Princes. Aclaró que, aunque está feliz, las discusiones formales de contrato siguen siendo un asunto de sus representantes y del club.
Francia buscará aprovechar su victoria de 2018 y su aparición en la final de 2022 mientras ultima sus preparativos. Para Dembélé, el objetivo es claro: mantener su brillantez individual priorizando al mismo tiempo la fuerza colectiva de la selección nacional. Su evolución de talento inconsistente a mejor jugador del mundo marca un punto de inflexión significativo tanto para su club como para su país.
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