Tyson Fury afirma que su pelea contra Anthony Joshua «no parece que vaya a celebrarse» en una serie de críticas dirigidas contra su rival británico y el promotor Eddie Hearn, publicadas en las redes sociales.
Se esperaba que ambos se enfrentaran en noviembre en una de las peleas más importantes de la historia del boxeo británico, pero la incertidumbre sobre dónde se celebrará el combate ha vuelto a poner en duda el acuerdo.
Joshua y su promotor Hearn han firmado un contrato para que la pelea se celebre en el Reino Unido, mientras que los organizadores saudíes presionan para trasladarla a Estados Unidos.
«No parece que vayan a firmar la pelea y no parece que vaya a suceder, todo porque Eddie Hearn y compañía quieren más dinero», dijo Fury en una serie de historias de Instagram.
Joshua y Fury tienen contratos separados con Sela, una empresa propiedad de Arabia Saudí. Se entiende que el Madison Square Garden de Nueva York es la opción preferida de Sela para que la pelea, que será transmitida por Netflix, pueda llegar al público estadounidense.
El jueves, Hearn declaró a IFL TV que se había enviado a Sela una lista de cambios necesarios para que la pelea pudiera celebrarse en Estados Unidos.
Hearn afirma que el principal cambio está relacionado con la compensación de Joshua debido a las diferentes implicaciones fiscales de pelear en Estados Unidos.
«En términos sencillos, al celebrar la pelea en Estados Unidos, Anthony Joshua recibe menos dinero del que recibiría si la pelea fuera en el Reino Unido, donde estaba acordado contractualmente que se celebraría», afirmó.
Fury respondió calificando a Joshua y Hearn de «repugnantes» y «sedientos de dinero».
«Es lo que hay. El mismo cliché de siempre una década después. Sigan huyendo, pequeños cobardes», añadió.
En otras publicaciones que contenían palabrotas, Fury llamó a Hearn «portador de bolsas» y criticó la mentalidad de Joshua.
«Seguiré adelante y pelearé con otra persona, pero sepan que nunca tuvieron las agallas para pelear contra Tyson Fury, nunca, pequeño cobarde», añadió Fury.
La disputa sobre el lugar y los acuerdos financieros ha dejado, por tanto, la pelea prevista para noviembre en una situación de gran incertidumbre, ya que ambas partes aún no han resuelto los asuntos pendientes.
Los comentarios de Fury añaden más incertidumbre a una pelea muy esperada por los aficionados al boxeo, mientras continúan las negociaciones sobre si el evento tendrá lugar en el Reino Unido o en Estados Unidos.
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