Morant recibió la sanción mientras defendía al base de los Lakers, Austin Reaves, cuando Portland mantenía una ajustada ventaja de 121-120 y quedaban menos de cuatro minutos para el final. Cuando Reaves se dirigió hacia la canasta, Morant recibió un contacto en el pecho y retrocedió con ambos brazos levantados. Los árbitros consideraron que su reacción constituía una simulación.
El jugador de 26 años no estuvo de acuerdo con la decisión e insistió en que simplemente había intentado protegerse sin cometer una falta. Explicó que permaneció de pie en lugar de dejarse caer deliberadamente al suelo y afirmó que tenía intención de recurrir la sanción, que, según cree, podría acarrearle una multa de aproximadamente 2.000 dólares.
Morant también explicó que su planteamiento defensivo estuvo condicionado por la actuación arbitral durante el partido. Según el base, Portland intentó adaptarse manteniendo las manos visibles y aceptando el contacto físico para demostrar que eran los jugadores de los Lakers quienes iniciaban el contacto al penetrar hacia la canasta.
A pesar de su frustración, Morant elogió a sus compañeros por mantener la calma y asegurar la victoria. Terminó el encuentro con 23 puntos, su mejor registro de la temporada, y contribuyó a mejorar el balance de Portland con otra sólida actuación ofensiva.
Damian Lillard también cuestionó las decisiones de los árbitros y sostuvo que las faltas técnicas por simulación deberían reservarse para los intentos más evidentes de engañar a los colegiados. El base de Portland anotó 21 puntos y convirtió un triple crucial en los últimos minutos del cuarto periodo para ayudar a asegurar la victoria.
Lillard reconoció que exagerar el contacto es habitual en el baloncesto, pero consideró que los árbitros deberían actuar con mayor criterio cuando los partidos se deciden por márgenes estrechos. En particular, se mostró sorprendido por la cantidad de sanciones por simulación señaladas durante un desenlace tan disputado.
El encuentro también dejó faltas técnicas por simulación para el alero de Portland Toumani Camara y el alero de los Lakers Ziaire Williams. Las tres decisiones pusieron de relieve el creciente énfasis de la NBA en evitar que los jugadores exageren el contacto físico para influir en las decisiones arbitrales.
Portland finalmente mantuvo su ventaja y se impuso por 136-129, pese a los 41 puntos de la estrella de los Lakers, Luka Doncic. Reaves añadió 26 puntos para Los Ángeles, pero el reparto equilibrado de la anotación entre los Trail Blazers y su eficacia en los momentos decisivos terminaron siendo determinantes.
La apelación de Morant determinará si se mantienen la falta técnica y la correspondiente sanción económica. El incidente también ha reavivado el debate sobre el rigor con el que los árbitros deben aplicar las normas contra la simulación de la NBA, especialmente en los momentos decisivos de partidos muy igualados.
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