Los Milwaukee Bucks vivieron una noche humillante el martes en el Fiserv Forum, llegando al descanso con una desventaja de más de 30 puntos ante los Minnesota Timberwolves, lo que provocó los abucheos de una afición frustrada. Giannis Antetokounmpo, dos veces MVP del equipo, reaccionó tras anotar la primera canasta del tercer cuarto haciendo un gesto de doble pulgar hacia abajo al público mientras permanecía sentado bajo el aro, una señal que ya había utilizado anteriormente como visitante.
La reacción de Antetokounmpo se produjo después de una bandeja sobre el ala de los Wolves, Julius Randle, y de una falta que lo envió al suelo, además de la anulación polémica de una segunda canasta tras una larga revisión al estilo VAR. A pesar de la derrota, el jugador de 28 años anotó 25 puntos con 9 de 13 en tiros de campo, y recordó que era la primera vez que recibía abucheos en su propio pabellón. “Cada vez que me abuchean, yo respondo”, declaró.
Los Bucks fueron ampliamente superados por un equipo de los Timberwolves mermado, que no contó con Rudy Gobert, suspendido, ni con Anthony Edwards, ausente por gestión de lesión. Minnesota nunca estuvo en desventaja, llegó a ampliar la diferencia hasta los 41 puntos y los titulares de Milwaukee fueron retirados temprano en el último cuarto.
Antetokounmpo dejó claro que los abucheos en casa no afectarían ni a su concentración ni a su esfuerzo. “Juego al baloncesto por mis compañeros. Juego por mí y por mi familia. Cuando la gente no cree en mí, no me detengo en eso. Hago lo que estoy aquí para hacer”, afirmó, subrayando que su compromiso sigue intacto pese a la reacción del público.
La derrota dejó a los Bucks con un récord de 17-23 en la temporada, su segunda caída consecutiva. El entrenador Doc Rivers atribuyó parte del bajo rendimiento al cansancio, tras una exigente gira por la Costa Oeste con cuatro partidos en ocho días. “Nos superaron constantemente. Sentí que jugábamos con las piernas pesadas… Pero no hay excusas. Simplemente no estuvimos a la altura. Estuvimos apagados”, señaló Rivers.
Sin embargo, Antetokounmpo rechazó que el cansancio fuera la causa principal. “¿Estábamos cansados? Sí, un poco. Pero no eran piernas muertas. Podría haber hecho las cosas mejor. Mi esfuerzo no estuvo ahí, quizá no estuve tan concentrado como debía. Eso no puede ser una excusa”, dijo, asumiendo su responsabilidad personal y mostrando su decepción por el rendimiento del equipo.
Los Bucks continuarán con un calendario exigente con otra gira de dos partidos fuera de casa a partir del miércoles, con el objetivo de recuperarse de una derrota desmoralizante y reencontrar su mejor versión en una temporada que no ha cumplido las expectativas.
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