El tenista checo Jakub Mensik se desplomó en la pista tras lograr una exigente victoria en la segunda ronda de Roland-Garros, en unas condiciones de calor sofocante que llevaron a los atletas al límite de sus capacidades físicas.
El jugador de 20 años derrotó al argentino Mariano Navone por 6-3, 2-6, 6-4, 1-6, 7-6 (13-11) en un encuentro que duró cuatro horas y 41 minutos. Bajo temperaturas cercanas a los 30 grados Celsius, Mensik sufrió fuertes calambres y una extrema fatiga, necesitando salvar ocho bolas de partido antes de finalmente cerrar la victoria.
Justo después del punto decisivo, cayó al suelo visiblemente exhausto. Su rival Navone cruzó la red para ayudarle y felicitarle, pero el checo no pudo levantarse por sus propios medios. El equipo médico intervino rápidamente, colocándole bolsas de hielo en la cabeza, el cuello y el pecho para intentar reducir su temperatura corporal.
El personal del torneo lo mantuvo en la pista durante varios minutos mientras se recuperaba, incluso utilizando una bolsa de hielo como apoyo para la cabeza. Aunque finalmente logró ponerse en pie con ayuda, volvió a tener dificultades mientras era conducido al vestuario y posteriormente fue trasladado en silla de ruedas para recibir atención médica adicional.
Mensik explicó más tarde que su cuerpo “simplemente se apagó” tras la descarga emocional de una victoria tan exigente. Describió las condiciones de juego como extremadamente duras, destacando la falta de sombra en las pistas exteriores y el poco tiempo de recuperación entre puntos durante los largos intercambios.
También expresó su frustración por las advertencias de tiempo recibidas durante el partido, señalando que las estrictas normas hicieron aún más difícil gestionar la recuperación en el calor.
En otros encuentros en Roland-Garros, los jugadores continuaron enfrentándose a condiciones complicadas. El tricampeón Novak Djokovic pasó casi cuatro horas en pista antes de vencer al francés Valentin Royer en cuatro sets, sugiriendo después que los horarios de los Grand Slams deberían adaptarse para incluir más partidos nocturnos durante olas de calor.
La 15ª cabeza de serie femenina Marta Kostyuk también destacó la extrema sequedad y la necesidad constante de hidratación, mientras que el exfinalista Casper Ruud afirmó haber sentido mareos y temor a sufrir un golpe de calor durante el torneo.
Por su parte, el segundo cabeza de serie Alexander Zverev evitó las peores condiciones al jugar en la sesión nocturna más fresca, imponiéndose cómodamente en sets corridos ante Tomas Machac.
Los organizadores de Roland-Garros continúan monitoreando las condiciones mediante sensores de calor, con reglas que permiten pausas prolongadas o incluso la suspensión de los partidos si las temperaturas alcanzan niveles peligrosos. A pesar de estas medidas, ningún partido ha sido suspendido por calor extremo hasta ahora, mientras crecen las preocupaciones de los jugadores sobre la seguridad y el calendario.
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